Una divergencia ocurre cuando el precio marca un nuevo máximo o mínimo pero un oscilador de momentum, como el RSI, no acompaña ese extremo. Es una señal de que el impulso detrás del movimiento se está agotando, aunque el precio todavía no lo refleje.
La divergencia no es una señal de entrada por sí sola: es una alerta que gana valor cuando coincide con una zona de resistencia o soporte relevante y con una estructura que empieza a mostrar debilidad.