Además del límite por operación, se fija un límite semanal —por ejemplo, 3% del capital— que, al alcanzarse, cierra la actividad de trading hasta la semana siguiente. Esto evita que una mala racha diaria se convierta en una sesión de recuperación desesperada.
El presupuesto semanal se escribe junto al plan de trading y se revisa los domingos: cuántas operaciones se tomaron, cuánto riesgo se usó realmente y si el límite ayudó o sobró esa semana.