El swap es el ajuste que se aplica por mantener una posición abierta de un día para otro, y refleja la diferencia de tipos de interés entre las dos divisas del par. Comprar una divisa de alto tipo frente a una de tipo bajo puede generar un swap positivo; hacerlo al revés, uno negativo.
El carry trade explota precisamente esta diferencia como fuente de rentabilidad, pero no es gratis: exige tolerar volatilidad direccional durante periodos largos, y un movimiento en contra puede borrar meses de swap acumulado en pocas sesiones.