El mercado de divisas no tiene un lugar físico: es una red de bancos, fondos y brókers que cotizan precios de forma continua durante 24 horas, cinco días a la semana. Ese detalle importa porque la liquidez —y por tanto el comportamiento del precio— cambia radicalmente según la sesión activa.
La sesión asiática suele ser de rango, Londres aporta el mayor volumen y el solape Londres–Nueva York concentra la mayor parte de los movimientos direccionales del día. Operar el mismo sistema en las tres sesiones sin ajustar expectativas es uno de los errores más comunes del principiante.