La temporalidad mayor define el sesgo de estructura —dónde buscar entradas— y la menor aporta el gatillo preciso de ejecución. Operar solo en una temporalidad suele generar entradas tardías o prematuras.
El límite está en no usar más de dos temporalidades: una para contexto, otra para gatillo. Añadir una tercera casi siempre introduce señales contradictorias que paralizan la decisión en el peor momento.