Tras una pérdida, el cuerpo libera cortisol y adrenalina, la misma respuesta de lucha o huida que aparece ante una amenaza física. El problema es que en el mercado esa activación no se descarga con acción física, sino con una nueva operación tomada para 'arreglar' la anterior.
El tilt se reconoce por señales físicas concretas antes de aparecer en la cuenta: pulso acelerado, mandíbula tensa, impulso de abrir el gráfico inmediatamente después de cerrar una pérdida. Nombrar la señal en el momento es lo que permite detenerla antes de operar.