La capacidad de tomar buenas decisiones se agota con el uso, igual que un músculo. Tras varias horas de análisis y operativa, el operador tiende a aceptar entradas de menor calidad simplemente porque ya está mentalmente cansado de esperar.
Limitar el número de operaciones diarias y fijar una hora de cierre de sesión —no un objetivo de ganancia— protege contra este desgaste. La regla no es 'opero hasta ganar X', sino 'opero durante Y horas o Z operaciones y luego cierro, gane o pierda'.