A diferencia del forex, cripto no cierra nunca y su liquidez está repartida entre decenas de exchanges centralizados y descentralizados. No existe un cierre de Nueva York que sirva de referencia: el precio se puede mover con fuerza a las tres de la madrugada si un exchange grande sufre un evento de liquidación.
Esto obliga a definir tu propio horario de operativa por elección, no por defecto. Operar sin descanso porque 'el mercado sigue abierto' es la vía más rápida al agotamiento y a la toma de decisiones pobres.